
Se me rompieron unos pantalones hace tiempo. Se me rompió la entrepierna. Y me lo cosieron, con máquina e hilo. Con un hilo muy fuerte que me perjuró no romperse. Hoy me he puesto esos pantalones. Hoy he hecho un movimiento brusco y el hilo se ha partido en dos. Hoy he entendido que perjurar siempre está de más, que lo roto fácilmente se puede volver a romper, que la vida nunca se arregla del todo. Que si algo se corrompe, corrompido queda hasta el día de su muerte...
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